Culto a Marialionza - Revista Ashé

Culto a Marialionza

Millares de personas centran su fe en el enigmático personaje prehispánico, buscando la solución a los problemas que los aquejan. Ella los cobija en su seno brindándoles un apoyo espiritual que emana de su culto, cuya esencia principal es la manifestación de muchos espíritus que la acompañan en la misión de guiar al creyente por el camino de la luz y la esperanza.

Definitivamente el movimiento espiritual más popular en Venezuela es el culto a Marialionza. En dicho culto se mezcla el espiritismo con diversos sentimientos autóctonos de nuestro pueblo: la Fe, la humildad, la buena voluntad, la devoción y la esperanza. Si un practicante del culto o un devoto del mismo se aleja de dichos sentimientos, entonces se puede decir que no está en el verdadero camino que ha creado la Reina Marialionza y por lo tanto no podrá disfrutar de sus beneficios. La motivación de este culto espiritual es sanar, curar y orientar a todas las personas que buscan en la Reina Madre, la solución a sus problemas, bien sean espirituales o materiales.

La motivación de este culto espiritual es sanar, curar y orientar a todas las personas que buscan en la Reina Madre, la solución a sus problemas, bien sean espirituales o materiales. La práctica del culto a Marialionza es absolutamente benigna y es totalmente falso lo que se dice con relación a un manto maligno que cubre sus ritos.
Si analizamos detenidamente las manifestaciones que caracterizan a dicho culto, nos percataremos de que todas convergen en un punto común: ayudar al necesitado. La presencia de los diversos espíritus que se manifiestan en los cuerpos de los médiums, se hace necesaria para efectuar trabajos de limpieza espiritual a las personas que tienen malas influencias o cargas de energías negativas, para neutralizar trabajos de brujería, para atender a los necesitados a mejorar sus condiciones de vida, para orientar o aconsejar al que lo necesita, para ayudar al desarrollo y preparación de los nuevos médiums que trabajarán en el culto, etc.

Cuando una persona trabaja en el culto dejándose llevar por los caprichos o por instintos de maldad es fácil presa de espíritus negativos que no pertenecen al culto y que se aprovechan de que se abren puertas desde otras dimensiones para venir a desbordar su esencia negativa. Las personas inescrupulosas que trabajan con entidades de baja luz y pretenden trabajar en el culto a la Reina lo que hacen es desvirtuar este hermoso culto creando una mala imagen a los ojos de los nuevos devotos, muchos de los cuales se encuentran más allá de las fronteras de nuestro país. Ni horribles serpientes, ni duendes, ni Don Juan del Odio, ni Don Juan de la Maldad, ni el ánima sola, ni pajarracos del otro mundo, ni espíritus que gustan de ofender y denigrar pertenecen al culto de la Reina Madre. Todas estas manifestaciones son negativas y las personas que trabajan con ellas deben recapacitar e informarse bien para evitar caer en las manos de dichas fuerzas que sólo buscan alimentarse de los incautos. En ningún momento estos fenómenos forman parte del culto, por lo contrario la Reina y sus espíritus mantienen una constante lucha en contra de estas entidades malignas para neutralizar su mal comportamiento y así poder mantener la paz y la armonía entre sus protegidos.

Origen del culto
Existen muchas historias y leyendas con relación al origen de Marialionza, no obstante la más acertada es la que cuentan los viejos, la cual ha sido conservada a través de los años por la tradición oral en la mágica región yaracuyana:

“En la época de la conquista, en medio de una cruenta lucha, los indígenas seguían fielmente a los caciques formando grandes imperios para defender con valentía su territorio. En la zona centro-occidental de país se erigía la figura de un recio cacique caquetío llamado Yaracuy, nombre que resaltaba la fortaleza de su intrépida naturaleza, ya que Yaracuy en lengua caquetía quiere decir “El Fiero”.

Cuando la guerra ardía en su apogeo, la esposa del cacique Yaracuy dio a luz a una niña, siendo éste acontecimiento el punto de partida de una historia cuya trascendencia se ha fortalecido con el tiempo y se mantiene firme en la actualidad. La niña nació con los ojos verdes, detalle que bastó para ganarse el rechazo de la tribu y en especial el de su padre, quien decidió sacrificarla para evitar los supuestos males que auguraba la señal en los ojos de la recién nacida.
Ante la decisión de Yaracuy, el cacique Manaure se presentó a la tierra caquetía y, siendo éste el consejero principal del fiero Yaracuy, intercedió por la inocente niña.

Yaracuy accedió a las peticiones de Manaure y permitió que se la llevara, encargándose a partir de ese momento de su educación. Manaure llevó a la niña a un lugar situado dentro de las montañas de la región y le puso el nombre de Yara para que la sociedad indígena la identificara como hija del cacique Yaracuy y así se respetara su condición noble. Yara fue llevada a un refugio (actualmente conocido como la montaña de Sorte) en donde creció y se educó aprendiendo el lenguaje español gracias a Manaure, ya que este tenía un permanente contacto con los españoles, era uno de esos indígenas que usaba la sabiduría y la estrategia política mientras que otros caciques usaban la violencia. Con este insigne tutor Yara logró desarrollar una personalidad motivada a dirigir la
Marialionza junto a Guaicaipuro y el Negro Felipe representan las 3 potencias, espíritus superiores del culto espiritista venezolano.
liberación de su pueblo, uniendo la naturaleza de su indómito espíritu, herencia de su padre, con la sabiduría estimulada por Manaure. De esta manera se convirtió en una figura que apoyó la lucha contra el invasor, a partir de ese momento el nombre de Yara se transformó en un mito, no sólo para los españoles sino también para muchos indígenas que no la conocieron físicamente debido a que nunca salía de las montañas. Sólo en pocas ocasiones se dejaba ver para luego desaparecer repentinamente sin dar tiempo a pensar en su mágica aparición.

Debido a estas esporádicas apariciones y al constante apoyo de la población indígena, Yara se convirtió pronto en una diosa viviente, llena de un misterio tan sutil como la naturaleza misma, misterio que el gobierno regional español quiso develar, no sólo para dominar el mundo mágico-espiritual donde se sustentaba el indígena sino también para que ella sirviera de anzuelo para la definitiva captura del cacique Yaracuy, quien había causado profundos estragos durante muchos años en las filas españolas.

Ajena a estos planes, Yara continuó coqueteando con la Naturaleza y aconsejando a los indígenas para que se defendieran del dominio extranjero, hasta que logran contactarla utilizando a la iglesia como intermediaria. Una monja logró persuadir a Yara para que se reuniera con el gobierno regional y así tratar de llegar a un acuerdo que finalizara la guerra con Yaracuy y sus legiones de indígenas. El encuentro entre Yara y la monja se llevó a cabo en un lugar neutral en donde la representante de la iglesia quedó conmovida por la mágica figura de Yara, no sólo por su belleza física sino también por el encanto que emanaba su presencia. Ante este impactante hecho la monja sugiere que Yara se presente ante los representantes del gobierno español con un atuendo que, aunque muy simple, pueda cubrir la desnudez que siempre la acompaño desde su nacimiento. También insistió en presentarla con el nombre de María, para enaltecer a la madre de Dios y madre de la iglesia y así causar una buena impresión ante las autoridades regionales. Yara quedó inmutada ante estas peticiones, pensaba que eran costumbres de una cultura desconocida, que no entendía, por lo tanto no le dio importancia accedió antes de continuar el viaje.

Mientras todo esto ocurría el cacique Yaracuy había sido capturado y Yara, ajena a lo que había sucedido, se acercaba a la guarnición española con la intención de mediar y llegar a un acuerdo que le pusiera fin a las hostilidades. Este encuentro creó gran expectativa en la población indígena. Muchos se aglomeraban para ver de cerca a la “Diosa viviente protectora de los indios”, y mientras más se acercaba al sitio convenido para la reunión, crecía la masa de indígenas, quienes ofrecieron montarla sobre una danta, también llamada Onza, para enaltecer su llegada al amurallado español. Cuando Yara fue recibida por los representantes del gobierno y la iglesia, se percata de que su padre es prisionero, Yaracuy yacía postrado y maniatado en el suelo a la vista de todos. La intensión era la de mostrar a la resistencia indígena la caída de su líder y así dar un duro golpe a la moral de su pueblo. Cuando Yaracuy y Yara cruzaron miradas, inmediatamente vibró la sangre que los unía y los abrazó el instinto. El orgullo de Yaracuy los había separado en el pasado, pero en esa oportunidad ese mismo sentimiento los unía para intentar escapar de la traición a la que se enfrentaban.

Para evitar la captura de su hija, Yaracuy adelantó su plan de fuga y se liberó de las ataduras enfrentándose a sus captores en una lucha desigual. El Fiero mató a muchos españoles en su intento de fuga pero no pudo contra los arcabuces. Yara fue testigo de la masacre y al ver a su padre sin vida, huyó indignada y triste con la ayuda de los indios que la acompañaban, internándose en las montañas y desapareciendo para siempre”.

Uno de los múltiples altares que se encuentran en la montaña sagrada de Marialionza, donde los practicantes del culto invocan a los espíritus para que se posesionen en los médiums.
Es sabido que Yara nunca más tuvo contacto con las zonas bajas de la región, y dice la leyenda que su bondad y espiritualidad provocaron que su presencia quedara encantada en esas montañas, convirtiendo a esas tierras en un lugar mágico. Esto quiere decir que no murió sino que su cuerpo desapareció, quedando la energía de su espíritu reinando en esas tierras. A partir de ese momento las aguas de los ríos que bajan de la montaña adquirieron un poder curativo que sanaba a las personas que acudían al lugar. Esto fortaleció el culto a la Diosa Yara, el cual se perpetuó a través de los años y se extendió por todo el país, incluso más allá de sus fronteras. De ser un culto indígena pasó a ser una importante comunidad espiritual.
 
Amor, fe y esperanza
A pesar de su desaparición, los indígenas siguieron implorando a Yara por su ayuda. Llevaban ofrendas y obsequios al pie de la montaña sagrada, manteniendo esta costumbre entre sus descendientes y originando el culto que ahora conocemos. Desde hace muchos años se invoca el nombre de Marialionza para enaltecer a una mujer que siempre ha tenido como prioridad ayudar a su pueblo. A partir de aquel trágico episodio en donde murió su padre, Yara fue conocida como “María la de la Onza” y luego el tiempo transformó ese nombre por el de Marialionza, tal como se le conoce actualmente. Fue tanta la fe y las invocaciones que hacían las personas al pie de la “Serranía de Sorte”, que el espíritu encantado de Marialionza comenzó a manifestarse y las personas dotadas de una clarividencia natural podían verla y oírla siendo traductores de sus mensajes de esperanza, fe y benevolencia. Las primeras personas que recibieron estos mensajes, mejoraron en extremo sus vidas, dedicando su fe a Yara. Los prodigios y milagros ocurridos en la tierra caquetía influyeron para que el culto se expandiera por toda la nación, siendo esta región visitada por miles de personas que quisieron manifestar su agradecimiento por los favores concedidos, y quienes coronaron a Yara como “la Reina Marialionza”.

Como se puede observar, la esencia del culto a Marialionza se fundamenta en ayudar a quien lo necesita. Esto se logra gracias al poder de los espíritus que se manifiestan en el cuerpo de médiums preparados especialmente para tal fin. Estos espíritus conforman las llamadas “Cortes de la Reina Marialionza”, entre las cuales podemos citar a la Corte India, la Corte Federal, la Corte Reinada, la Corte de los Don Juanes, la Corte Chamarrera y la Corte Libertadora. Estas son las cortes autóctonas del culto, no obstante, existen otras conformadas por espíritus que se han integrado al culto para ayudar a la reina, ellas son: la Corte Vikinga, la Corte Africana, la Corte Cubana, la Corte de los Indios Americanos, entre otras.

El culto a Marialionza es una manifestación espiritual muy hermosa que forma parte del folklore venezolano, pero que ha prestado ayuda a millares de personas de otros países. Este culto debe practicarse con humildad y respeto, ya que es el deseo principal de la Reina. De ser así, se podrá disfrutar de los beneficios y bendiciones que la diosa Yara o Reina Marialionza nos brindará para guiarnos por los caminos de la luz y la espiritualidad.

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