La trampa de Èsù al agricultor

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Había un agricultor que tenía una gran siembra de acelgas, coles y malangas, la cual era envidiada por todo el mundo. Un día vino Èsù y le pidió de comer y el agricultor, como no lo  conocía, le contestó: “Yo no tengo esta siembra para regalarla”.

Èsù se fue, pero al otro día volvió disfrazado y comenzó a decir que el Rey había ordenado destruir todas las siembras porque le estaban haciendo daño a la salud. Entonces el agricultor se enfureció, y sin esperar por el consejo de nadie, manifestó: “¿el Rey dijo eso?, bueno, yo no esperaré a que él destruya mi siembra”, entonces tomó su machete y el mismo acabó con la huerta.

Al otro día, el agricultor pensó que no debió haber obrado de esa manera sin antes ir a ver al Rey. Acto seguido, fue ante el soberano quien le dijo que él no había ordenado tal barbaridad y que eso fue obra de Èsù porque tenía hambre. ■