Odùdúwà: El fundador de la nación Yorùbá

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De todos las deidades que conforman la religión de los Òrìsàs, sin duda Odùdúwà es una de las más respetadas. Para los Yorubá es de suma importancia, quizás porque fue la primera divinidad que convivió con ellos desde que el mundo fue creado. Además de participar en la creación, tuvo la misión de organizar una de las primeras civilizaciones en la Tierra, lo cual logró gracias a la mistificación de los Òrìsàs a través de una filosofía religiosa que hoy en día tiene adeptos en muchos lugares del planeta.

En diversas ocasiones la ciencia ha demostrado que la raza humana se originó en África. En dicho continente surgió también el pueblo Yorùbá, uno de los más antiguos del planeta. Esta población creció y se expandió a lo largo de amplios territorios luego de ser organizados por el òrìsà Odùdúwà, tras lo cual alcanzaron un gran poderío político, económico y militar que los consagró como la nación dominante de la vasta región centro-occidental del continente africano.

Desde siempre los Yorùbá han estado arraigados a la adoración de un culto politeísta en donde aparece Odùdúwà como una de las 201 deidades que convivieron con ellos desde que se organizaron, y esto, más allá de ser visto como una religión, ha sido parte de su vida cotidiana.

Las escrituras sagradas que provienen de este antiguo pueblo hablan de como Odùdúwà participó en la creación del mundo junto a Òrìsànlá (Obàtálá) y, luego de realizar este trabajo, seleccionó y reunió a 13 comunidades que se establecieron en Ilé-Ifé, una ciudad de características sagradas en donde le adoraban a él y a sus descendientes como deidades vivientes.

Para mostrar cuán importante es la ciudad de Ilé-Ifé para los Yorùbá citaremos parte de un poema extraído de sus enseñanzas más antiguas:

Ilé-Ifé, la ciudad de los sobrevivientes y donde apareció el alma por primera vez.
Ilé-Ifé, cabeza de todo el Universo.
Ilé-Ifé, la tierra de los días más antiguos.
Ilé-Ifé, la casa original de todas las casas y pueblos.
Ilé-Ifé, la casa de las divinidades y espíritus misteriosos.
Ilé-Ifé, la puerta del Cielo.

Luego de la partida física de Odùdúwà, los Yorùbá eran gobernados por los descendientes de este òrìsà, eran reyes poseedores de un poder místico que debía prevalecer y que provenía del Cielo. Como todo linaje real, cada vez que un rey moría era sustituido por quien le seguía directamente siendo nombrado Ooni, pasando el rey muerto a ser parte del culto a los antepasados.

QUIÉN FUE ODÙDÚWÀ

La religión Yorùbá, llamada actualmente Religión de los Òrìsàs o Santería en nuestro continente, posee una filosofía muy profunda y la totalidad de sus preceptos se encuentran plasmados en los versos e historias de Ifá. Allí nos encontramos un relato que resalta la llegada de Odùdúwà a la tierra y su importante papel en la vida del ser humano: «…por mandato de Olódùmarè (Dios) se le indicó a Odùdúwà que bajara a la tierra a terminar el trabajo de la creación en compañía de Obàtálá. En esos tiempos sólo existía el mar por lo que Odùdúwà bajó desde el Cielo por una cadena llevando consigo un caracol lleno de tierra, una gallina y una nuez kolá. La tierra fue vertida sobre el océano y la gallina la regó con sus patas de forma irregular originándose así valles y montañas. Finalmente Odùdúwà plantó la nuez kolá tras lo cual nació un árbol de 16 brazos que simboliza la corona de su casa…»

Existe otra historia en donde Odùdúwà llega a la tierra como hijo del rey de la Meca, Lamurudu, con la misión de organizar a los habitantes de la ciudad sagrada de Ilé-Ifé. Cuando era adolescente y dominaba el arte de la guerra, emigró hacia dicha ciudad y la conquistó mientras era gobernada por Obàtálá, posteriormente los hijos y nietos de Odùdúwà fundaron otras naciones Yorùbá en diversas regiones haciendo crecer el imperio.

Estatua de Odùdúwà situada en la ciudad sagrada de Ilé-Ifè, Nigeria.

De esta y otras historias se pueden extraer las características de la personalidad de este òrìsà que, además de ser la deidad poseedora de la responsabilidad de parte de la creación, también actuó como rey fundador y conquistador que motivó a la población para expandir una cultura que llegó hasta nuestros tiempos. Esto también se puede contemplar en la etimología de su nombre, la cual se puede traducir como “el que existe por sí sólo” y también como “el jefe que crea a los seres”.

Se puede apreciar que los òrìsàs, en los comienzos de la humanidad, funcionaron como “embajadores del Cielo” en donde su papel fundamental era el organizar a los seres humanos, no sólo en el aspecto religioso sino también socialmente. La presencia de Odùdúwà en la región centro-occidental de África tuvo una profunda relevancia, por ello la importancia de esta deidad dentro de la cultura Yorùbá en donde alcanzó un gran poder a nivel religioso gracias a la mistificación a la que fue sometido. Se puede decir que se le dio la posición que realmente le correspondía, la de un Dios que gobernó a un pueblo elegido, ya que era considerado por los Yorùbá como un Hombre-Dios.

ODÙDÚWÀ EN LA VERTIENTE AFROCUBANA

Odùdúwà es una de las deidades principales dentro de la religión de los Òrìsàs a pesar de que no va a la cabeza de ningún ser humano común, es decir, a nadie se puede consagrar en Oosa con esta deidad. Sólo al Ooni de Nigeria se consagra con él debido a que es su descendiente directo y se debe mantener el linaje real tanto en lo terrenal como en lo espiritual.

Esta importante deidad tiene una estrecha relación con Ifá y en África es considerado parte de una importante trilogía junto a Obàtála y Òrúnmìlà. Esta mística unión Odùdúwà-Obàtála-Òrúnmìlà es llamada en el antiguo continente la trilogía de Ilé-Ifé y son identificados como los asistentes de Òlódùmarè en el momento de la creación, teniendo Òrúnmìlà el papel de testigo en la misma.

Actualmente en la mayoría de las casas religiosas en occidente, el fundamento de Odùdúwà es entregado por los Babaláwos aunque es sabido que quien introdujo el objeto sagrado de la deidad a Cuba fue la esclava Yorùbá llamada “Apoto”, cuyo nombre asignado por la sociedad cubana fue Ma’ Monserrate González aunque también era conocida como Oba Tero, nombre que le dieron como sacerdotisa de Sàngó.

La tradición oral cubana manifiesta que el culto a Odùdúwà en Cuba comenzó con el conocimiento que Oba Tero tenía sobre la deidad, secretos que transfirió a su ahijada Ferminita Gómez. Otra sacerdotisa de Odùdúwà que tuvo mucha relevancia en Cuba fue Cuca Oòduà, quien fue consagrada con la deidad en África y era toda una autoridad en la misma, al punto que en la isla no se hacía nada en torno al òrìsà sin su presencia. Se cree que ella fue la que le dio el fundamento de Odùdúwà a los primeros Babaláwos que tuvieron esta deidad en la isla caribeña.

Recibir el fundamento de Odùdúwà dependerá de las condiciones o necesidades del interesado, lo cual usualmente tiende a vincularse con la salud, quizás por la marcada influencia que tiene el òrìsà sobre la vida y la muerte, además del pacto que tiene con la tierra. Otra de las razones se centra en la adoración que deben mantener las personas que resultan ser hijos de esta deidad y la adquisición de dicho elemento sagrado para los Babaláwos y Olòrìsàs que tienen la misión de perpetuar su culto o sacerdocio. Odùdúwà habla a través de diversos signos en el Oráculo de Ifá, pero si queremos definir los principales citaremos a: Èjìogbè, Òyèkú Méjì, Òdí Méjì, Òsá Méjì, Òtúrá Méjì, Ìretè Méjì, Òsé Méjì, Òfún Méjì y Òdí Ìká.

La persona que recibe el fundamento de Odùdúwà debe llevar una vida apegada a las buenas costumbres y a los valores esenciales, debido a que en si es una deidad vinculada con los principios que enaltecen a la espiritualidad humana, por lo tanto se le exige a la persona que tendrá este fundamento que tenga cierto nivel de rectitud en su personalidad, por ello generalmente es recibido por personas ya maduras.

Por estar vinculado a la soledad, Odùdúwà debe colocarse en un lugar aparte donde este resguardado de los ojos profanos y las actividades cotidianas, acompañado sólo por tres òrìsàs guardieros: Bromú, Brosiá y Osun.

Otro de los calificativos que recibe Odùdúwà es el de “Rey de los muertos”, debido a que este òrìsà fue el primero que se le rindió culto luego de fallecer. Debemos recordar que Odùdúwà llegó del Cielo por mandato de Òlódùmarè en el momento de la Creación, pero luego vivió en la Tierra en forma humana, muriendo posteriormente como todo lo que cumple el ciclo existencial en este mundo. Por lo tanto, de ser adorado como un Rey-Dios pasó a ser mistificado después de su muerte reinando entre los antepasados del pueblo Yorùbá. Por esta característica mística, esta deidad tiene la particularidad de ser mediador entre los espíritus, Òlódùmarè, los Òrìsàs y los seres humanos. ■